Insomnio, after, la ciudad dormida: discos para la hora más callada.
Hay una música que solo funciona cuando el resto del mundo se fue a dormir. Del jazz de un bar que cierra al nu-jazz de una ciudad despierta, esta ruta recorre las horas de la madrugada —de la medianoche al amanecer— en siete discos.
Medianoche. La voz más frágil del jazz, casi un susurro. Empieza la noche.
El bar se vacía. El tenor más cálido y aterciopelado que se grabó.
Una guitarra, sin piano, mucho aire. Blue Note a la una de la mañana.
Nieve en la tapa, piano lento. El secreto mejor guardado de las noches de jazz.
La pausa brasileña: voz, guitarra y cuerdas para flotar. Las tres en punto.
El salto a la electrónica: jazz con loops, la ciudad despierta allá abajo.
Amanece. La voz grave que cierra la noche y abre el día. Bajá la persiana.